Tuesday, February 28, 2006

EL HOMBRE RURAL

EL HOMBRE RURAL

Don Humberto García, tiene una cara de hombre optimista, nos cuenta que la provincia de Manabí sufrió una terrible sequía, allá por el año de 1940, y al recordar sus tiempos pasados nos cuenta, que los juegos y bailes eran hermosos y los tiene presente porque vibran en su sangre como sangre vibra en sus venas.

Dice Don Humberto que al conocer la que es su mujer, le comenzó a lanzar pepitas de maíz, por que le gusto desde ese momento y que doña Ángela muy coqueta le devolvió la pepita, señal de aceptación, esa era la costumbre de enamorarse en esas épocas; desde ese momento ya eran enamorados.

Luego contó como los padres de la chica eran muy celosos no tenían mayor acercamiento personal, solo lo hacían cuado había bailes o velorios o cuando se encontraban a la orilla del río y se comunicaban por cartas tenían un lugar oculto como una piñuela, o en los nidos donde ponían las gallinas, en una planta señalada o también en los bunques de pilar café.

Expresa que cuando asistían a los pesebres a los chigualos se decían versos, que eran verdaderos mensajes de amor, como por ejemplo.

ASOMATE A LA VENTANA

PARA PEGARTE UN SILVITO

SI TU MADRE PREGUNTA

DILE QUE ES UN PAJARITO

Ella le contestaba:

QUE HERMOSA ESTA LA TARDE

AL INICAR EL MES DE ENERO

QUISIERA GRITAR AL MUNDO

QUE TU ERES MI AMOR PRIMERO

Luego don Humberto relata, lo que le pasó cuando fue a pedir a su esposo, que tan emocionada estaba de hacerse de marido y sobre todo de Él.

Primero él fue a buscar a los padrinos, dice que al llegar a la casa de la novia se quedó abajo con todo respeto, así era la tradición o costumbre en aquellos días, la novia tampoco podía estar presente en las conversaciones y luego de un cuidadoso interrogatorio, le dan la palabra, esto después de 15 días, de haber solicitado la mano de la chica.

Durante este lapso de tiempo a su futura novia y hoy esposa y conyugue la pusieron a cocinar, a lavar y le compran hasta entrijo de puerco, para que ella se prepare, era las pruebas que en esa épocas se ponían a las chicas para ver si se arrepentían de casarse y sino lo hacían, por lo menos iban preparadas pasar sus actividades diarias en su nuevo hogar, es decir para servir a su marido.

Pero doña Ángela cumplió bien el examen, no se arrepintió, por que estaba enamorada.

Cuenta que en calidad de padrino, tiempos después fue a pedir a una muchacha de nombre Maria Quimis, el padre de esta chica como era muy celoso, característico del hombre rural o campesino, no la deja casar, pero ella si acepto y le propuso a su padre una condición, diciéndole: YO NO ME CASO, PERO USTED ME PROMETE NO RASCARSE EN NINGUNA PARTE DEL CUERPO, ASI LE PIQUE; ella sabia que su padre sufría de una rasquiña, debido a esta promesa el padre se cuidaba no rascarse el cuerpo delante de su hija; hasta que un día no pudo aguantar la picazón y comenzó a restregarse su cuerpo contra la pared; dando se cuenta que había sido sorprendido por su hija le dijo – Cásate, yo no aguanto mas la picazón, y la hija le contesta:

- Ajaa, ajaa ajaa, así como a usted le pica, a mi también hay un lugar que me pica.

Humberto García - 1926


LA LEYENDA DEL NIÑO CARACOL

Cuando inicie mi viaje por el cantón Olmedo, al sur de Manabí, dentro del proyecto que ya les conté anteriormente, nunca imagine con lo que me iba a encontrar, y sobre todo aprender.

Muy cerca de la comunidad de Lascano, la gente venera a un virgen a quien le llaman MARIA CARITA, me pareció extraño el nombre, y mas que extraño, fue insólito encontrarme la capilla donde esta con la cara de un muñeca de plástico.

Es una muñeca, le falta algo de cabello y el color rosado de la cara se a perdido por el paso de los tiempos, esta ataviada de vestidos blancos y se encuentra en un nicho exquisitamente arreglado.

Le pregunte a los mas viejos la historia de MARIA CARITA y me contaron que hace muchos la virgen había caído de los cielos en el techo de una familia muy pobre y que fueron ellos los que empezaron con la devoción que poco a poco se fue expandiendo.

Y se hablaban de milagros y se hacían, misas y procesiones y mandas, y ritos.

Actualmente la gran devoción de la gente de Lascano y del cantón Olmedo por la Virgen Maria Carita, ha llevado a que la iglesia de Manabí le tenga un día al año, que me parece es en julio, donde se celebra con su anuencia, y como si fuera un santo mas. El día de La virgen Maria Carita, se llena de procesiones, cantos y mandas y peticiones, llega gente de todos lados solicitando los milagros de la virgen…

Algunos comentan que la historia empezó por los años de 1960 cuando la muñeca de Maria carita se calló de algún helicóptero o de avión que pasaba por la zona y justo fue en el techo de aquella humilde familia.

Si se analiza esta última parte es lo probable y los más lógico, claro desde nuestro mundo, pero quien somos nosotros para juzgar los hechos prelógicos de los pueblos.

Pero una de las historias mas interesantes que he escuchado es la de un campesino de apellido Bravo de la comunidad de LA SOLEDAD, en el cantón Junín y su encuentro con un caracol..

LA LEYENDA DEL NIÑO CARACOL

Sobre el Niño Caracol, se teje una de las grandes leyendas en la provincia de Manabí.

Se cuenta que un humilde hombre de la comunidad de LA SOLEDAD, Del Cantón Junín, en el centro de Manabí, hacia viajes de LA SOLEDAD a Charapoto, para comprar sal en las salinas de las playas de San Jacinto y San clemente, cuando la sal era monopolizada por el Estado y la gente se dedicaba a traficar con ella de contrabando.

El hombre se dedicaba a llevar sal a lomo de burros y en unos de los tantos viajes, caminaba por las playas de San Clemente, cuando tropezó con caracol, lo recogió, pero lo arrojó al suelo. El hombre siguió su camino y después de un trecho otra vez se encontró con el caracol, y vio que era floreado por su parte de atrás, pero como el camino era tan largo para llegar a su casa y a pie guiando burros, mejor lo arrojó al suelo porque a la distancia pesaba.

El camínate siguió su camino y ya por tercera vez, vuelve a encontrarse con el caracol, ahora el hombre se intrigó por lo que lo recogió y lo guardo en la alforja que solía llevar, al llegar a la casa, le dio el caracol a su hijo pequeño para que jugara.

El niño se dedicó a jugar en el patio de la casa; jugo tanto que se quedo dormido en el portal de la vivienda junto al caracol. La madre de menor lo subió en brazos y o acostó en la cama, dejado abajo el caracol, por cuanto no reparó en el.

Mientras tanto el hombre había salido a entregar sal y cuando llegó, paso por el cuarto que hacia de dormitorio y pudo darse cuenta que el caracol estaba en el altar de los santos y comentó a su mujer; al niño le gusto el caracol que le traje que lo ha dejado en el altar.

Cómo en el altar? – dijo la mujer, si yo subí al niño, que se quedó dormido abajo y no he visto ningún caracol!!

El marido sorprendido contó a al mujer, la forma como lo había encontrado; pero esta no dio importancia al caso. El marido tomó el caracol en presencia de la mujer y lo arrojó por una de las ventanas de la casa.

Después de un momento, el hombre entró nuevamente al cuarto y oh! sorpresa, el caracol estaba nuevamente en el altar e interrogó a la mujer si ella lo había colocado en el altar, a la que la mujer le contesto que no y el niño aun dormía y nadie mas había en la casa.

Los dos esposos, alarmados tomaron el caracol, lo lavaron le sacaron la arena y lo secaron bien. Al estregar los bordes del caracol notaron que como una sombra se veía dibujado un niño con al mano en la boca y por las parte posterior del caracol era un color floreado y brillante.

Esto fue suficiente, para que los esposos creyeran que se trataba algo sobrenatural y divino por lo que lo dejaron en el altar para adorarlo.

Pasaron los días, meses, y un águila voló por el mar, y la sombra dejo de ser tal y se había convertido en un niño en bulto, entre los dos bordes del caracol. Con estas observaciones, los esposos dueños del caracol conversaron con familiares y amigos, los mismos que con frecuencia visitaban la casa, llevados por la curiosidad. La noticia desde ya, Niño caracol y de su aparición, transcendió muy lejos y los creyente comenzaron a encomendarles favores. Se comenta que se veían milagros a la vista.

La noticia llego a los oídos del cura párroco de Calceta Dr. José Maria Pinto, el mismo que pidió que se lo llevaran para conocerlo. Los dueños se lo llevaron y el señor cura (según dicen este era un santo también) dijo que era cosa sagrada y que lo veneraran, para lo cual colocó una cruz con un Cristo sobre el caracol.

Cuentan los mayores y los hombres ancianos que la fama del Niño caracol, por sus milagros creció y creció y por los tanto también aumentaba los ingresos económicos.

Al saber de esto, un señor de apellido Andrade de la zona de Chone adinerado y poderoso, ordeno a sus fieles peones que lo raptaran al niño caracol, que ya entonces ya andaba en nicho.

Tal cual, lo ordeno el señor todo poder apellido Andrade, el niño caracol fue llevado a su hacienda, a órdenes de amo y patrón, mientras que los dueños se quedaron llenos de pesar.

Al pasar en tercer día del rapto del niño Caracol, el ganado del hacendado comenzó a morirse por manadas y el patrón a quedarse ciego. El poderoso amo, atribuyo un castigo del niño por lo que le había hecho y aterrorizado ordenó que inmediatamente lo fueran a entregar a sus dueños. Ocurrido esto, el ganado dejó de morirse y el amo recobró la visualidad. El niño Caracol tiene muchos creyentes, en todos los rincones de Manabí. le ofrecen velorios y milagros de plata. Para llevar al Niño Caracol a un velación en cualquier lugar, hay que solicitarlo con mucha anticipación. De antemano hay que ir al sitio La Soledad pera inscribirse pera que el mayordomo autorice su procesión o velorio.

Narrado por Marisol Andrade Andrade 68 años

Calceta – Manabi


LA ROSA DE TAINA

Doña Juana, si recordaba que hace muchos años venían jóvenes de Portoviejo a hacer campamentos por acá, y me señalaba barrancos y el río, pero mis ojos llenos de recuerdos miraban aquella casa de dos pisos que había sido la guarida de un grupo de adolescentes soñadores.

Taina queda en el cantón Santa Ana en el centro de Manabí, a finales de los 80 e inicios de los 90, fue el lugar elegido para hacer los campamentos y excursiones de el GRESA, (Grupo excursionista Salvador Allende) y es que, después de haber leído “la montaña es algo mas que una inmensa estepa verde” de Omar Cabezas, todos los jóvenes del grupo o la mayoría pensábamos que era tiempo de caminar por nuestras Utopías.

Eran los años en que el Dictador León Frebes Cordero colocaba sus garras en el Ecuador, ya habían desaparecido los Hermanos Restrepo, los últimos miembros Alfaro Vive Carajo eran asesinados en una emboscada en guayaquil, la gente de los partidos de izquierda Ecuatoriana, con excepción de unos pocos se callaba para no ser perseguidos, los que no se callaban, los obligaban hacerlo.

Mientras tanto el GRESA, nuestro grupo, con música de quilapayun, los de palacaguina, víctor jara y Silvio en los oídos, se dedicaba a prácticas de guerrilla en las montañas de Taina. Los muchachos que empezaban hacer el PRE de medicina se dedicaban a llevar medicamentos y hacer una especia de medicina preventiva a la gente de la comunidad, otros a organizarlos, otros solo a pasear.

Talvez nunca levantamos un arma, o pelamos en una batalla, pero si estábamos en las calles cuando era necesario, algunas veces presos, otros heridos, y esto nos ayudo a formarnos como verdaderos seres humanos... Sobre todo creo que lo que paso ahí fue tan fuerte, que nos hizo amigos de por vida… En muchas cosas seguimos juntos… por aquí en las Tropa anda Roddy Macias, ingeniero, aunque debería haber sido solo un Mecenas, pues su casa es el lugar donde llegan los trovadores cuando visitan la ciudad de Portoviejo, además ha prestado su casa para los 39 encuentros que a tenido la tropa Manaba.

En la tropa Ecuatoriana, están inscrito Gustavo, que anda en España buscando a don Quijote, o Miguel Antonio, que por fin le gusto la medicina y dejo por un rato los poemas y hace su postgrado en Argentina, o el Aldo ingeniero y profesor como yo, en las aulas universitarias quien aun llega los domingos de noche a mi casa para hacerle a una de wisky y plantear la nueva estrategia contra el imperio...

Hey muchachos que tiempos aquellos…

Así que cuando, buscaba una Hacienda, para el trabajo de Ministerio de Turismo, llegué a Taina, y aparecieron imágenes de aquellos tiempos de colegio y universidad…

Hoy mis pasos eran gigantes y la montaña que subíamos ya no parecía la inmensa estepa verde, y con solo levantar la mano parecía que tocaba la cima.

LA ROSA DE TAINA

Taina en aquellos días estaba conformada por unas 8 a 10 casitas pobremente construidas, en ese pequeño sitio la vida era tranquila, todos los días se parecían entre si, salía el sol y se ocultaba siempre igual,

Allí se conocían todos y eran buenos amigos todos.

La familia Salazar vivía abajo en lo profundo de un barranco. Doña Teresa, don Jerónimo y la hija de los dos, de nombre Flor, una doncella de 18 años, espigada, muy blanca y delicada, de cabellos y ojos oscuros, penetrantes y con un brillo encantador. Todos sus movimientos tenían gracia y donaire. Su rostro en si era angelical. Pocas personas la conocían porque rara vez salía de su casa que estaba ubicada en los bajos del barranco.

Nadie podía explicarse el por que había elegido aquel sombrío lugar para vivir, y es que en realidad ellos necesitaban poco para vivir, es mas ellos se abastecían con productos del lugar y las pocas veces que se los veía en el pueblo, era en la celebración de algún velorio o en el entierro de algún conocido.

Don Jerónimo era un anciano muy amistoso y querido al igual que su esposa que siempre estaba dispuesta a ayudar a quien lo nesecitara.

Flor, esa dulce niña del campo no le desagradaba esa vida solitaria y aislada de las gentes, se extasiaba con el murmullo del río y con el canto de los pájaros.

A veces subía sola al barranco para observar a lo lejos el pequeño caserío de Taina. A las personas que pasaban ella les sonreía, pero si alguien quería hablarle, ella rápidamente bajaba el barranco donde estaba su casa y así continuaba su vida simple y sencilla.

La encantadora flor nunca pasaba inadvertida ante los ojos de los demás. Irradiaba ternura, y pureza, que hasta las mujeres de Taina envidiaba su belleza y mas de uno de los encopetados jóvenes de esa época soñaba enamorarla.

Nadie en Taina escucho su voz. Flor era luz de la vida de teresa y Jerónimo y ellos la cuidaban, la protegían como el mas preciado tesoro.

Una tarde de ese marzo se corrió un rumor, que los viejos Salazar estaban muertos, la gente llena de curiosidad se agruparon en el barranco,. Al Principio nadie quiso bajar, sentían un poco de temor. Solo un señor de bastante edad decidió bajar y entonces un joven se atrevió a acompañarle.

Si lo que decían era verdad que pasaba con flor…

Llegaron abajo y la puerta de la casa estaba abierta, se percibía un agradable olor a rosa, el joven entro primero, pero al momento salio corriendo, muy asustado lleno de temor, comenzó a subir el barranco sin decir nada, esto no asusto al anciano que se apresuro a entrar y descubrió el cuadro.

Don Jerónimo y Doña Teresa tomados de la mano como en un profundo e inconciente sueño, era el sueño eterno de la muerte, el viejo cauteloso y sereno se acerco a lecho y observo que entre los dos había una rosa roja grande y fresca que nadie antes había cultivado y que llenaba de un aroma delicioso la humilde casa en la que todo estaba intacto. Solo había algo que no encajaba – donde estaba Flor? .

Después de observar minuciosamente cada detalle el viejo subió el barranco y contó lo que había visto, y nadie mas quiso bajar y la gente comenzó a darle toques a esa leyenda diciendo que Flor, al ver la muerte de sus queridos padres derramo una lagrima y se convirtió en un rosa que jamás se marchitara a través de los años.

Otros decían que Flor era una virgen que acompaño al Salazar y luego regreso al cielo.

La casa de los Salazar poco a poco se fue destruyendo y ahora no queda nada de ello solo aquel barranco y la leyenda de la rosa de Taina.

Narrado por Juana Maria Vda. de Vélez - 70 años

Santa Ana - Manabí


EL MATE ENCANTADO

EL MATE ENCANTADO

En su casa solariega, muy cerca de Portoviejo Don Manuel Barrezueta era muy feliz. En sus amplias dehesas pastaban centenares de reses escogidas, opulentas vacas lecheras, caballos de fina estampa, y su hacienda que seguía la ruta del rió, estaba situada a ambos lados del camino a Portoviejo. Su mayor felicidad, se la había dado doña Angelina Moreira Solórzano

Ella en fruto de amor, lo había hecho padre de manuelita, la vivaracha niña de ojos negros, que apenas cumplía siete años y era su mayor adoración. La niña criada entre mimos y halagos, cuidada hasta la severidad, gozaba n solo del aprecio de sus padres y familiares sino de los criados y servidumbre que se desvivían por satifascer sus deseos, por eso seria que manuelita se estaba criando presuntuosa y terca y cuando se aferraba a n capricho no cejaba hasta salirse con la suya, Esto había dad motivo de contrariedad a su madre y alguna criada vieja, comentando las rabietas había murmurado” YA EL DIABLE ESTA METIDO EN ESTA NIÑA” pero no pasaba esto de un tímido reproche. Los caprichos de Manuelita se extremaban; así había escogido la treta de no dormirse, hasta que no le trajeran un vaso de leche, ordeñada en el momento, al filo de la media noche. Los peones obligados a ejecutar la labor de ordeño refunfuñaban llenos de indignación, pero la niña ser salía con las suyas, pues su padre no quería contrariarla, por miedo a sus gritos destemplados.

Corrían el mes de octubre y en las oscuras noches los vientos helados bajaban de los cerros de sacia y en el rió se escuchaban murmullos y luces fosforescentes ponían punto de lumínico terror. Los vaqueros aseguraban que se oían en las sombras, y no sabían quien cambiaba de sitio los instrumentos de labranza.

En esta atmósfera de temor, se comenzó a notar que todas las noches cuando el viejo reloj del comedor daba las doce en lentas campanadas, un viento helado, como pie de muerto corría por los patios y los corredores de la vieja casona

Y el viento remecía puertas y ventanas como si fuera la furiosa alma de un condenado, mientras en los corrales se escuchaban como un largo y fino lamento, un silbido penetrante que entraba por los oídos haciendo estremecer a las gentes. Cuando esto ocurría, el ganado en los corrales se volvían locos, rompían las cercas y cruzaban enloquecidos el camino y seguían furiosamente por la manga hacia el cerro.

¡es el diablo que silba a media noche¡ ¡es el diablo que se lleva el ganado¡. Decían las gentes y comenzaban los rezos y las novenas y don Manuel enflaquecía de tristeza, al ver que su hacienda se iba a la quiebra y doña Ángela sentía el cristiano temor ante la presencia maligna. Ya el hecho se había repetido tantas veces que todos estaban de acuerdo en sostener que el motivo no podía ser otra cosa que la tolerancia paterna a los caprichos de Manuelita que atraían al malo.

Un día algunos vaqueros habían ido al cerro a rescatar unas vacas dispersas, y allá por las manchas de moyuyo, entre los guasmos y tupidos hierbales, Pancho Moreira diviso escondido un pequeño árbol de mate, cuyos frutos eran enormes. Los otros vaqueros ya habían ido con las reses y Pancho ávidamente se subió al árbol y a poco cortaba el mas grande de los frutos, mientras se hacia ilusiones de lo magníficos matianchos que se sacarían, puesto sobre el pecho, con sus brazos escasamente podía rodear el fruto.

No pudo bajar del árbol, en casa de Pancho Moreira se extrañaban por su ausencia. Al pasar el día y el siguiente y al tercer día, don Manuel creyó que alguna desgracia le había ocurrido a su peón. Grande fue la sorpresa al encontrado aun abrazado al mate, sin poder salir ni bajar de la rama, atado allí por un poder maligno. Todo cuanto hicieron fue inútil, pues lo único que se logró, fue que liberado el mozo del fruto por un compañero, este quedara atrapado en su lugar por el diabólico encantamiento.

Se recurrió a la iglesia y al Obispo de la diócesis, vino a exorcizar al árbol maldito, alrededor del cual se hizo amplio campo limpio de vegetación regado con agua bendita.

Los peones fueron liberados así del siniestro encanto. No se volvió a oír los silbidos a media noche, pero se encontró que debajo del montículo que servia de base al palo de mate embrujado, una extraña casa de piedras, sin puertas, ni ventanas, de donde misteriosamente salían criaturas extrañas cuando la sombras cubrían la noche.

En árbol murió con el exorcismo, y de él y de el suceso solo quedaron los recuerdos en las bocas de algunos abuelos que ya también están quedando en recuerdos.

Narrado por Manuel Sabando loor - 68 años

Bachillero – cantón Chone – Manabí


EL MATE ENCANTADO

EL MATE ENCANTADO En su casa solariega, muy cerca de Portoviejo Don Manuel Barrezueta era muy feliz. En sus amplias dehesas pastaban centenares de reses escogidas, opulentas vacas lecheras, caballos de fina estampa, y su hacienda que seguía la ruta del rió, estaba situada a ambos lados del camino a Portoviejo. Su mayor felicidad, se la había dado doña Angelina Moreira Solórzano Ella en fruto de amor, lo había hecho padre de manuelita, la vivaracha niña de ojos negros, que apenas cumplía siete años y era su mayor adoración. La niña criada entre mimos y halagos, cuidada hasta la severidad, gozaba n solo del aprecio de sus padres y familiares sino de los criados y servidumbre que se desvivían por satifascer sus deseos, por eso seria que manuelita se estaba criando presuntuosa y terca y cuando se aferraba a n capricho no cejaba hasta salirse con la suya, Esto había dad motivo de contrariedad a su madre y alguna criada vieja, comentando las rabietas había murmurado ” YA EL DIABLE ESTA METIDO EN ESTA NIÑA” pero no pasaba esto de un tímido reproche. Los caprichos de Manuelita se extremaban; así había escogido la treta de no dormirse, hasta que no le trajeran un vaso de leche, ordeñada en el momento, al filo de la media noche. Los peones obligados a ejecutar la labor de ordeño refunfuñaban llenos de indignación, pero la niña ser salía con las suyas, pues su padre no quería contrariarla, por miedo a sus gritos destemplados. Corrían el mes de octubre y en las oscuras noches los vientos helados bajaban de los cerros de sacia y en el rió se escuchaban murmullos y luces fosforescentes ponían punto de lumínico terror. Los vaqueros aseguraban que se oían en las sombras, y no sabían quien cambiaba de sitio los instrumentos de labranza. En esta atmósfera de temor, se comenzó a notar que todas las noches cuando el viejo reloj del comedor daba las doce en lentas campanadas, un viento helado, como pie de muerto corría por los patios y los corredores de la vieja casona Y el viento remecía puertas y ventanas como si fuera la furiosa alma de un condenado, mientras en los corrales se escuchaban como un largo y fino lamento, un silbido penetrante que entraba por los oídos haciendo estremecer a las gentes. Cuando esto ocurría, el ganado en los corrales se volvían locos, rompían las cercas y cruzaban enloquecidos el camino y seguían furiosamente por la manga hacia el cerro. ¡es el diablo que silba a media noche¡ ¡es el diablo que se lleva el ganado¡. Decían las gentes y comenzaban los rezos y las novenas y don Manuel enflaquecía de tristeza, al ver que su hacienda se iba a la quiebra y doña Ángela sentía el cristiano temor ante la presencia maligna. Ya el hecho se había repetido tantas veces que todos estaban de acuerdo en sostener que el motivo no podía ser otra cosa que la tolerancia paterna a los caprichos de Manuelita que atraían al malo. Un día algunos vaqueros habían ido al cerro a rescatar unas vacas dispersas, y allá por las manchas de moyuyo, entre los guasmos y tupidos hierbales, Pancho Moreira diviso escondido un pequeño árbol de mate, cuyos frutos eran enormes. Los otros vaqueros ya habían ido con las reses y Pancho ávidamente se subió al árbol y a poco cortaba el mas grande de los frutos, mientras se hacia ilusiones de lo magníficos matianchos que se sacarían, puesto sobre el pecho, con sus brazos escasamente podía rodear el fruto. No pudo bajar del árbol, en casa de Pancho Moreira se extrañaban por su ausencia. Al pasar el día y el siguiente y al tercer día, don Manuel creyó que alguna desgracia le había ocurrido a su peón. Grande fue la sorpresa al encontrado aun abrazado al mate, sin poder salir ni bajar de la rama, atado allí por un poder maligno. Todo cuanto hicieron fue inútil, pues lo único que se logró, fue que liberado el mozo del fruto por un compañero, este quedara atrapado en su lugar por el diabólico encantamiento. Se recurrió a la iglesia y al Obispo de la diócesis, vino a exorcizar al árbol maldito, alrededor del cual se hizo amplio campo limpio de vegetación regado con agua bendita. Los peones fueron liberados así del siniestro encanto. No se volvió a oír los silbidos a media noche, pero se encontró que debajo del montículo que servia de base al palo de mate embrujado, una extraña casa de piedras, sin puertas, ni ventanas, de donde misteriosamente salían criaturas extrañas cuando la sombras cubrían la noche. En árbol murió con el exorcismo, y de él y de el suceso solo quedaron los recuerdos en las bocas de algunos abuelos que ya también están quedando en recuerdos. Narrado por Manuel Sabando loor - 68 años Bachillero – cantón Chone – Manabí

COMO PROLOGO

Durante los meses de noviembre del 2004 a febrero del 2005, el Ministerio de Turismo del Ecuador contrato a la consultora para la que trabajo, con el objetivo de realizar el inventario de las haciendas, fincas y quintas con potencial turístico, en toda la provincia de Manabí.

Manabí tiene como capital la ciudad de Portoviejo. donde vivo, y es una de las provincias mas grande del Ecuador, (18.879 km²). Y se encuentra en la costa del Pacifico,

Está formada por una zona montañosa, paralela a la costa, y una llanura litoral. Así, se pasa de una vegetación xerófila a formaciones de selva tropical.

Asi que con mi equipo agarramos nuestras mochilas, la cámara de fotos, de video, el GPS, la fichas del inventario, una guitarra, muchos discos, una carpa, las linternas, algunas cajas de cigarrillos y otras de ron y con un pañuelo blanco, salimos de la ciudad durante tres meses.

Al inicio en un cheroke de 90 y después en un virata de 98.

Mi provincia encierra una fabulosa gama de expresiones en los diversos campos del hecho folclórico y popular. Interminables resultan los testimonios, los cuentos, las leyendas, los mitos que forman parte de ese imaginario colectivo del pueblo montubio De esta manera se, ratifica su ancestro histórico y la riqueza de su acervo cultural que es el centro de atracción de propios y extraños.

Así que mientras realizaba el inventario para el Ministerio de turismo, y recorría municipios, comunidades comencé a recopilar algo de esa increíble manifestación cultural.

Y es que cuando encontrábamos a un abuelo y con su cuerpo llena de arrugas de años vividos y de sabidurías. y nos decía HABIA UNA VEZ…, era como si cerráramos los ojos y en nuestra mente aparecieran unos televisores y todo lo que nos contaban lo podíamos ver, inclusive nos señalaban los lugares donde habían ocurrido los acontecimiento.

Hace unos días salio un libro editado por la casa de la cultura de autónoma de Manabí , llamado Leyendas Y Relatos Y Tradiciones Orales De Manabi ,de el Dr Domingo Nevaldo y al leerlo me di cuenta que muchas de esos relatos los había escudado de los protagonistas, por la voz de abuelos durante mis viajes; Así que comencé a recoger mis apuntes y grabaciones y digitalizarlo.

Ahí les van algunos cuentos, y personajes, que son parte del imaginario colectivo, muchos del los personajes, sobre todo los malignos, aparecieron por la labor evangelizadora de los españoles y su lucha contra las llamadas idolatrías.

Primero algunos nombres:

Manabí se caracteriza por lo original, raro, excéntrico, loco, de los nombre que muchas personas llevan.

Para muestra un boton.

Matutina Vespertina Mieles

Sotico ilarion Zambrano.

Mentolitos lay Falcones

Autoridad Porturia Cedeño

Exquisita Pilsener

Transito Cevallos

Fioravanti Flores

Verdy Rosado

Suculion Zambrano

Ascrespiades Zambrano

Obdulia Membrana Cedeño


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